Terminé mi primera actualización hablando de cómo el amor era la expresión estética de la belleza, y para no desvincularme querría hablar del amor en general y de los besos en particular.
Uno de los momentos más cinematográficos de mi vida fue un ósculo rodeado de contraluz a una persona que amaba.
Como constate en la anterior entrada, la belleza es definible por cada persona de una forma distinta y principalmente se suele definir en función a las experiencias que hemos vivido; así que no podía evitar hablar de la belleza en forma de beso y de amor. Todos los anuncios actuales se basan en tocar la fibra emocional del cliente, por ejemplo, el último anuncio de iPhone, en el que presenta su cuarto modelo, se centra exclusivamente en la posibilidad de hacer videollamadas y lo que supone. ¿Nos importa ya tan poco la racionalidad en los anuncios?¿Vale más un razón emocional para la adquisición de un producto que la racional?

El principal problema de tratar en publicidad el tema del amor es la superficialidad con la que a veces puede ser tratado, pudiendo dejar un beso de Audrey Hepburn sin ningún tipo de sentido emocional. Por ello, considero que no todo artículo o empresa debe gozar de ser abanderado por un beso.Siempre me ha gustado la idea de un anuncio que muestre de forma elegante una relación entre dos personas; sin embargo, está todo tan mediatiazo que difícilmente un anuncio o una película puede hacernos sentir lo que verdaderamente se siente con ese contacto; además, por otro lado, si tratas de crear de una forma creativa ese contacto, mucha gente pondrá el grito en el cielo y se quejará de que un anuncio tenga esas notas tan pecaminosas. Sin embargo, hacer el amor es verdaderamente un arte así que ¿por qué no utilizarlo?
http://www.youtube.com/watch?v=kRKdYcy6n-U


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